Como padres y madres de niños con necesidades especiales debemos estar bien conscientes que Dios nos ha entregado un niño especial en nuestras manos. Pasamos por un proceso de aceptación en términos de las condiciones y necesidades de nuestros niños. Nos enfrentamos a miles cuestionamientos; ¿cómo le ayudo? ¿podrá hacer esto o aquello? ¿seré un buen padre?, etc. El aceptar la condición es el primer paso para ayudarlos, amarlos, desarrollarlos y dirigirlos a ser un individuo totalmente independiente y productivo en su futuro; y, que pueda integrarse a un mundo social, en ocasiones tan difícil, claro dentro de su condición especial, lo permita.
Es por ello que somos un componente vital de este proceso. Manteniédonos en oración, lo lograremos…




























