Este hermoso mensaje ha sido tomado de Todavia Dios hace Milagros… Tengo la Evidencia, donde la Hermana en Cristo, Carmen Couvertier, escribe hermosos pasajes religiosos. Que la disfruten…
Porque nos ha nacido un niño;
Se nos ha concedido un hijo;
La soberanía reposará sobre sus hombros,
Y se le darán estos nombres:
Consejero, admirable, Dios fuerte,
Padre eterno, Príncipe de paz.
Isaías 9: 6 (NVI)
Suenan al oído cual hermosa canción las promesas dadas por Dios a cada uno de nosotros. Sus palabras son fieles y verdaderas. Es que cuando El promete todo es SI y AMEN.
Esta profecía de Isaías; promesa del Señor, fue dada cientos de años antes de que fuese cumplida. Pero hoy; en esta época, estamos celebrando en nuestros hogares la realidad de cada una de estas palabras. Hace más de 2,000 años nació en un humilde pesebre un Príncipe. En el se hace realidad cada uno de los adjetivos que antes de nacer le describían.
Marcó camino y aun lo sigue marcando siendo ejemplo de vida para cada uno de nosotros por eso le podemos llamar CONSEJERO.
A su paso sanó enfermos, dio de comer a hambrientos, restableció las vidas de los que las llevaban de forma errónea y hoy lo continua haciendo por eso le podemos llamar ADMIRABLE.
Cual héroe entregó su vida en el madero y con su sangre venció la muerte y el pecado. Este sacrificio permite que hoy cuando le confesamos podamos recibir la salvación, por todo esto es nuestro DIOS FUERTE.
En Juan 14:9 nos dijo: “El que me ha visto a mi, ha visto a mi Padre” por eso es nuestro PADRE ETERNO.
La misma historia humana reconoce su importancia. Las fechas importantes se denominan por los grandes historiadores en los libros como AC y DC…Antes de Cristo y Después de Cristo; ¿Cómo entonces no llamarle PRINCIPE DE PAZ?
Es por Jesús quien es luz en nuestras vidas, que nuestras casas se llenan de luces en esta época. Es por El, que fue regalo que compartimos obsequios con otros.
Es por lo que El es, que hoy les envío a cada uno de ustedes mi más sinceros deseos de PAZ, AMOR, PROSPERIDAD, GOZO, SALUD Y BENDICIONES en el nombre sobre todo nombre…JESUS.
























Una mujer llamada Nancy puso el siguiente anuncio en su periódico local: Si se siente solo o tienen algún problema, llámeme. Yo estoy en una silla de ruedas y raras veces salgo. Podemos compartir nuestros problemas mutuamente. Sólo tiene que llamarme. Me encantaría conversar.


Para toda madre, los hijos, son nuestra vida. Vivimos la vida entera tratando de moldear su caracter para asi poder cambar su destino. Nuestros hijos, no son nuestros, son hijos de la vida. Vienen a vivir su propia vida y no la nuestra.
Mi hijo de 11 años está diagnosticado con Déficit de Atención con Hiperactividad y Agresividad, Oposicional Desafiante, desde que tiene cinco años. Debido a su condición, y en el proceso del divorcio, comenzaron a incrementarse los episodios de agresividad en mi hogar. Mi hijo no respeta la autoridad, no quiere seguir reglas, cuestionaba mi capacidad como madre para disciplinarlo, problemas de disciplina y agresión en la escuela, agresiones físicas hacia sus hermanos y mamá, uso de vocabulario inapropiado, no medía el peligro, etc. Con cada uno de estos episodio, recurría a papá para que me ayudara con relación a la estructura y disciplina que el niño necesitaba para poder ayudarlo; pero, éste me indicaba que el niño en su hogar no se protaba mal y que como él no formaba parte de mi hogar no podía ayudarme. Pero aún, al tener las relaciones paterno filiales, fines de semana alternos, era una manera de recompensar la conducta de mi hijo; porque papá a pesar de la gravedad de la situación no me apoyaba en disciplinarlo. Esto provocó que, papá comenzara a cuestionar mi ejecución como madre, en cuanto a la estructura y disciplina ofrecida en mi hogar. Y, muy solapadamente, me quitaba la autoridad con respecto a la disciplina o estructura impartida, informando a los niños de lo que mamá podía hacer o no hacer en tal cual situación ocurrida en el hogar. Tanto era así que además, informaba a los niños detalles sobre: la pensión, de leyes sobre maltrato o cuando un juez decidía adjudicar la custodia al padre por algún motivo, que decisiones podía tomar, etc. Me horrorizaba, al escuchar a mi hijo citarme perfectamente la Ley de Maltrato o indicarme que la ley lo protegía, por lo que yo no podía tomar ninguna decisión de hospitalizarlo si esa fuera mi opción en un evento de agresión con el niño. Me dejaba desarmada. Imangínense, un chiquillo de 11 años, diciéndole a un adulto que no tiene el poder ni la potestad para establecer normas, reglas ni disciplina que éste pueda seguir en el hogar. Estaba perdiendo a mis hijos, y papá muy solapadamente los estaba alineando. Mientras mi hijo se volvía más y más exigente y rebelde con relación a la estructura y reglas establecidas en el hogar; yo, tenía que intentar lidiar con esta situación, sin la ayuda ni apoyo de papá. Recurría a los especialistas para ayudar a que mi hijo entendiera que el es un niño y que en cualquier hogar de sana convivencia hay reglas, estructura y normas que seguir.




